Libre albedrío: la ilusión necesaria
Libre albedrío: la ilusión necesaria
Conversación a partir de la tesis de Saul Smilansky
Escena
Tren nocturno. Vagón casi vacío. La carta del restaurante del tren sobre la mesa: schnitzel o espaguetis. La elección parece trivial… y, sin embargo, abre un abismo.
Saul Smilansky defiende aquí su posición sobre el free will que es bastante peculiar y algo incómoda. Se llama "compatibilismo parcial + pesimismo trágico" (o "dualismo del libre albedrío”).
En primer lugar, sí existe un libre albedrío real, pero es de tipo compatibilista y bastante limitado. Es el control cotidiano que todos reconocemos: si quieres schnitzel en vez de espaguetis y lo eliges libremente (sin compulsiones, con capacidad de reflexionar y responder a razones), eres libre en un sentido importante. Este nivel de libertad es real, valioso y suficiente para justificar elogios, culpas moderadas, premios, castigos razonables y la vida moral ordinaria. Smilansky insiste en que negar esta libertad sería absurdo y destructivo (ejemplo clásico: un adolescente de 17 años que molesta a sus padres sería responsable mientras que un bebé no lo sería). Este libre albedrío "superficial" existe y importa muchísimo. Sin embargo -y aquí vendría el giro trágico-, este libre albedrío no alcanza el estándar profundo que la intuición moral común y la justicia retributiva exigen. La gente quiere (y cree necesitar) un libre albedrío mucho más fuerte, uno que permita ser "causa última" de uno mismo, poder haber hecho otra cosa en idénticas circunstancias internas y externas (libertarismo), o al menos auto-crearse en aspectos cruciales. Ese nivel no existe (y probablemente es incoherente). Desde la "perspectiva última", todos estamos atrapados en una causalidad (o suerte) que no controlamos, somos productos de factores previos que no elegimos. Por tanto, aunque castiguemos a alguien que "merece" el castigo según criterios compatibilistas, en el fondo lo estamos castigando por ser quien la causalidad lo hizo ser. Esto genera una injusticia última y una profunda superficialidad moral. En resumen hay dos ideas clave en conflicto (la paradoja trágica de Smilansky): 1.Tenemos que vivir como si el libre albedrío compatibilista fuera suficiente (porque lo es para la convivencia, la autoestima y la sociedad). 2.Pero sabemos que no lo es del todo. En el fondo hay una trampa, una ilusión de control último que hace que la responsabilidad moral profunda sea problemática y que el castigo retributivo fuerte tenga un lado profundamente injusto. Es una visión ni optimista (como los compatibilistas puros), ni destructiva (como los negacionistas radicales), sino trágica: debemos actuar con la ilusión útil, pero sabiendo que hay algo fundamentalmente roto debajo.https://x.com/pitiklinov/status/2009184707800408317
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