Diálogo RMS: Incendios, catastrofismo y riesgo real
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Diálogo RMS: Incendios, catastrofismo y riesgo real
Participantes: Álvaro, Elena, Paco, Andrés, Carlos, Marta y Julián
Álvaro
Llevo años observando un fenómeno curioso. Cuando hablamos de incendios forestales parece que solo existen dos posiciones posibles.
O bien:
- "España arde cada vez más".
- O bien: "No pasa nada, todo es propaganda climática".
Y ambas son incompletas.
Los datos que tenemos muestran algo bastante más interesante.
España tiene hoy mucha más masa forestal que hace cuarenta años.
Y, sin embargo, proporcionalmente se quema menos bosque que antes.
La pregunta es:¿Cómo puede aumentar el bosque y al mismo tiempo aumentar la sensación de riesgo?
Elena
Porque estamos mezclando dos variables distintas.
Una cosa es:
- cuánto bosque existe,
y otra:
- cómo se comportan los incendios.
Si observamos la evolución desde los años ochenta:
- España tenía aproximadamente 13-14 millones de hectáreas forestales.
- Hoy se acerca a 19 millones.
Es decir:
hemos ganado alrededor de un 35-40% de superficie forestal.
Eso es una noticia extraordinaria desde el punto de vista ecológico.
Pero tiene una consecuencia.
Más bosque significa también:
- más combustible,
- más continuidad vegetal,
- más acumulación de biomasa.
Y eso cambia completamente la dinámica del fuego.
Andrés
Aquí aparece una de las paradojas más interesantes del sistema.
Durante décadas:
- se abandonó el campo,
- desapareció el pastoreo,
- se redujo la gestión forestal tradicional.
La naturaleza recuperó espacio.
Eso parece positivo.
Y en muchos aspectos lo es.
Pero al mismo tiempo construimos un paisaje mucho más inflamable.
Antes existían:
- cultivos,
- mosaicos agrícolas,
- cortafuegos naturales,
- ganado consumiendo biomasa.
Hoy tenemos enormes masas continuas de vegetación.
Desde la teoría de sistemas diríamos que el combustible se ha vuelto más interconectado.
Y cuando algo se conecta demasiado, los eventos extremos se propagan mejor.
Carlos
Exactamente.
Desde Forrester podríamos decir que existe un bucle de retroalimentación inadvertido.
Más abandono rural → más masa forestal.
Más masa forestal → más combustible acumulado.
Más combustible → incendios potencialmente mayores.
Cuando aparece una ola de calor extrema:
el sistema responde de forma no lineal.
Durante años no ocurre nada.
Y de repente aparece un incendio gigantesco.
Por eso la percepción pública suele oscilar entre:
- tranquilidad excesiva,
- alarmismo excesivo.
Pero el sistema evoluciona lentamente durante décadas antes de mostrar sus efectos.
Marta
Y ahí entra el papel del cambio climático.
Porque hay un error frecuente.
Algunos creen que el cambio climático significa automáticamente que se quemará más superficie cada año.
No necesariamente.
Los datos españoles muestran algo más complejo.
La superficie quemada media ha tendido a reducirse respecto a los años ochenta y noventa.
Sin embargo:
- aumentan las olas de calor,
- aumentan las sequías prolongadas,
- aumenta la duración de la temporada de riesgo.
Por tanto:el incendio que se escapa es mucho más peligroso que antes.
Paco
Eso explica perfectamente el caso de 2022.
Durante meses parecía que España estaba entrando en una especie de colapso forestal.
Los titulares hablaban de récords históricos.
Y era cierto.
2022 fue un año extremadamente malo.
Pero si construimos una serie larga:
1980–2026
vemos otra realidad.
El porcentaje total de bosque quemado ha disminuido.
Lo que aumenta es la frecuencia de episodios extremos.
No es una diferencia menor.
Es una diferencia fundamental.
Julián
Aquí Taleb sería muy útil.
Porque distinguiría entre:
- frecuencia,
- impacto.
Puede haber menos incendios.
Incluso puede quemarse menos superficie total.
Y aun así el sistema ser más frágil.
¿Por qué?
Porque aparecen eventos de cola extrema.
Los llamados "black swans forestales".
Incendios que:
- superan la capacidad de extinción,
- generan tormentas de fuego,
- destruyen pueblos enteros.
El riesgo no está en la media.
Está en la cola de la distribución.
Álvaro
Eso encaja perfectamente con la evolución reciente.
Los incendios pequeños y medianos son controlados cada vez mejor.
Los medios aéreos son más eficaces.
La detección es más rápida.
Los sistemas de coordinación son mejores.
Pero cuando coinciden:
- sequía,
- calor extremo,
- viento,
- continuidad forestal,
el incendio deja de comportarse como antes.
Elena
Y hay otro factor.
La interfaz urbano-forestal.
Hace cuarenta años había menos viviendas dispersas en zonas forestales.
Hoy existen miles.
Eso multiplica el impacto social.
Antes podía quemarse una ladera.
Hoy pueden evacuarse urbanizaciones enteras.
Por eso la percepción pública del riesgo aumenta incluso cuando las estadísticas globales mejoran.
Andrés
Desde Bertalanffy diríamos que estamos observando propiedades emergentes.
Si uno mira únicamente:
- superficie quemada,
puede concluir que el problema mejora.
Si mira únicamente:
- megaincendios,
puede concluir que todo empeora.
Ambas conclusiones son parciales.
Hay que mirar el sistema completo.
Carlos
Y eso nos lleva al debate sobre el catastrofismo.
Hay dos errores simétricos.
Primer error:"España está ardiendo cada vez más."
Los datos agregados no sostienen esa afirmación.
Segundo error:"Como hoy se quema menos porcentaje de bosque, no existe problema."
Tampoco es cierto.
La naturaleza del riesgo ha cambiado.
Marta
Morin insistiría precisamente en esto.
Pensamiento complejo.
Dos ideas aparentemente contradictorias pueden ser ciertas al mismo tiempo:
- España tiene más bosque que nunca.
- España enfrenta incendios potencialmente más destructivos que nunca.
No hay contradicción.
Son dos caras del mismo fenómeno.
Paco
Y además existe un problema de comunicación pública.
Los medios trabajan con eventos.
La estadística trabaja con tendencias.
Un megaincendio genera titulares durante semanas.
La expansión forestal durante cuarenta años no genera ninguno.
Por eso la percepción colectiva suele estar sesgada hacia los eventos extremos.
Julián
La conclusión RMS sería bastante clara.
No necesitamos catastrofismo.
Pero tampoco complacencia.
La evidencia apunta a cuatro hechos simultáneos:
- España tiene hoy mucho más bosque que hace cuarenta años.
- La proporción de superficie forestal quemada ha disminuido estructuralmente.
- La acumulación de combustible y el abandono rural aumentan la vulnerabilidad.
- El cambio climático incrementa la probabilidad de incendios extremos de gran impacto.
Por tanto:el problema ya no es cuánto bosque se quema, sino qué ocurre cuando el fuego escapa al control.
Síntesis RMS
La narrativa simplista afirma que España arde cada vez más. Los datos no lo muestran. La masa forestal ha crecido aproximadamente un 40% desde los años ochenta y el porcentaje de bosque quemado ha disminuido de forma significativa.
Sin embargo, tampoco es correcto concluir que el problema desaparece.
La combinación de:
- más combustible acumulado,
- abandono rural,
- expansión urbano-forestal,
- sequías más intensas,
- olas de calor más frecuentes,
ha transformado la naturaleza del riesgo.
El sistema ha pasado de sufrir muchos incendios medianos a enfrentarse a menos incendios, pero potencialmente mucho más destructivos.
La lección RMS es sencilla:
El debate no debería oscilar entre el catastrofismo y la negación. Debería centrarse en comprender cómo cambia el sistema. España no tiene menos bosque. Tiene más bosque que nunca. Precisamente por eso necesita más gestión forestal, más prevención y una adaptación inteligente a un riesgo que ya no se mide por la cantidad de fuego, sino por la magnitud de los incendios que logran escapar al control
Datos técnicos
- https://articulosclaves.blogspot.com/2026/07/masa-forestal-de-espana-1980-vs-2026-de.html
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